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Lago Camécuaro

El lago Camécuaro es un destino popular para los lugareños, sin embargo, no deja de ser un lugar maravilloso para quienes deseen pasar un par de días acampando, cerca de la naturaleza y escuchar la voz interior, encontrar la calma que transmiten sus azules aguas. Un lugar mágico lleno de historia, tradición, cultura y belleza.

Fotografía: Raíces (licencia)

Fotografía: Raíces (licencia)

Ubicación e historia

El parque Nacional Lago de Camécuaro se localiza al este de la ciudad de Zamora de Hidalgo, en el municipio Tangancícuaro, Michoacán. Tiene una extensión de casi diez hectáreas, perfectamente acondicionadas para el uso y disfrute de los viajeros que van en busca de la comunión con la naturaleza o sencillamente divertirse. Este lago posee dos nacimientos de agua: Junguarán y Cupátziro.

Para llegar, debes parar en la entrada a Tanancícuaro, 10 minutos antes de llegar a Zamora. El parque está a 700 metros del lugar, como lo indica la señalización que encontrarás en la carretera. El lago se alimenta de los manantiales ubicados al sur y tiene una extensión de 1,6 hectáreas y su profundidad máxima es de 6 metros, por lo que debes tener cuidado si no sabes nadar muy bien.

El nombre Camécuaro se deriva del purépecha o tarasca, hay quienes dicen que significa “lugar de baño” pero también se afirma que significa “lugar de la amargura”. Fue un sitio sagrado para el imperio Purépecha, y no es de extrañar, pues la sensación de calma y tranquilidad que se respira en las adyacencias del lago pueden ser apabullantes.

La vegeetación es sencillamente espectacular: una gran cantidad de árboles de diversas especies como ocotes, sabinos, fresnos, madroños, ocales, maguey, oyamel, ahuehuetes (viejos del agua), y encinos. Algunos de ellos poseen raíces aéreas, que rodean el borde del lago y crean pequeñas albercas, de aguas tibias, poca profundidad e ideales para el disfrute de los más pequeños.

Hay varios mitos que se entretejen en este lago. Hay quienes cuentan que en sus alrededores habitaba una mujer muy hermosa, que se enamoró de un español. Su amado tuvo que partir a la guerra y nunca regresó. La doncella, en medio de la tristeza y soledad, lloró tanto que formó el lago con sus lágrimas. También se cuenta la historia de Huanita, una princesa que se enamoró de Tangáxhuan (heredero de Tiriácuari) y fue secuestrada por un sacerdote sacrílego, quien la mantuvo atrapada. Ella lloró tanto su desgracia, el haber sido separada por la fuerza de su amor, que con sus lágrimas formó el lago.

Fotografía: Lanchita (licencia)

Fotografía: Lanchita (licencia)

¿Qué hacer en el lago Camécuaro?

Las aguas del lago Camécuaro son navegables. Puedes tomar paseos en lancha, donde el barquero te irá mostrando las formas que dibujan las raíces de los árboles; animales fantásticos, la figura de la princesa Huanita, te darás cuenta que el cielo, el agua y la vegetación se confabulan para contarte la mejor de las historias.

También podrás nadar en las profundas aguas del lago, o relajarte en las pequeñas albercas naturales que se forman en las raíces de los árboles. También podrás practicar snorkeling y deleitarte con las carpas, truchas, cangrejos y otros animales que habitan las profundidades. Si prefieres alejarte del agua, puedes practicar senderismo y disfrutar de los pájaros y animales que hacen del lago su hogar.

Es posible acampar dentro de este parque nacional, para lo que deberás cancelar una pequeña tarifa. El lago cuenta con asaderos, baños, senderos e iluminación durante las noches en algunos sectores. Si deseas disfrutar del silencio y la soledad, te recomendamos visitar el parque durante los días de semana, pues los sábados y domingos suele llenarse de visitantes.

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